Y para aquéllos que el título de este blog no les sugiera nada, diré que la esquina que conformaba los antiguos Almacenes El Águila (actualmente ocupada por la sucursal de una entidad bancaria) tuvo nombre y carta de naturaleza propia en el argot cofrade y semanasantero malagueño. Aún hoy, los itinerarios de muchas de nuestras hermandades incluyen ese ángulo de casi 90º situado entre las calles de Méndez Núñez y Granada y sigue siendo un interesante enclave para observar las maniobras que realizan los tronos.


viernes, 5 de julio de 2013

Reflexiones caniculares



Estrenamos mes. Un mes cuasi divino, como lo fuera aquél primer César en cuyo honor se consagró. El primer mes de verano tal y como lo entendemos tradicionalmente. Un verano, posiblemente, no tan tórrido como era de esperar, pero que, sin duda, viene cargado de sorpresas.
 Para obertura, la derrota de la mal llamada "roja"; en verdad, nos habíamos acostumbrado a sus triunfos y nos sabe mal, incluso a quienes no nos gusta el balompié. No deja de ser curioso que la gente joven piense que    nuestros colores siempre han sido victoriosos en tiempos pasados; nada más lejos, no en balde hemos sido doblegados por el mejor fútbol de siempre.
La primera Copa Davis que España ganó, hace décadas, abrió la caja de los truenos y los éxitos deportivos comenzaron a aflorar, lenta pero inexorablemente, y hoy, afortunadamente, disfrutamos viendo tenis, motociclismo, automovilismo, golf, ciclismo y otras disciplinas.
Dejando a un lado el circo que entretiene y adormece realidades más crudas, a buen seguro, y, por desgracia, en estos treinta y un días que abordamos, los informativos se harán eco de alguna tragedia o catástrofe cercana o remota. Los meses de verano son muy dados a ello y no es fruto de la casualidad. Los innumerables desplazamientos humanos contribuyen de manera clara; asimismo, el ambiente caluroso contagia las mentes y las desestabiliza, provocando incendios, cometiendo crímenes atroces o sufriendo accidentes de mayor o menor alcance. Obsérvese, si no, la elevada tasa de violencia que toca en suerte al período estival.
Pese a todo, tenemos la suerte de contar con " papá Estado ", que, para evitar que se nos reblandezcan los sesos (hoy decimos golpe de calor) nos instruye debidamente, recomendando ingerir líquidos, cubrirnos la testa, ponernos a la sombra y evitar, si es posible, las horas más feroces del astro rey.
Y digo yo, que para consejos de perogrullo no necesitamos esas alforjas; más valdría que el esfuerzo de esas campañas de la lógica, lo tradujeran en instalar un buen número de fuentes públicas de agua potable y fresquita, diseminadas estratégicamente a fin de remojar el cogote y el gaznate de los viandantes que, por un motivo u otro, en ese momento se ven obligados a transitar bajo un sol de justicia.
Las sucesivas (demasiadas) leyes y reformas educativas que este sufrido país ha venido soportando estoicamente,  han conseguido un objetivo claramente marcado: un adocenamiento a la baja, un mayor grado de incultura y café para todos, aunque a muchos no les guste esta bebida.  Está claro que  a quienes nos gobiernan sólo les interesa que la masa municipal y espesa siga adormecida, tratándonos como tontos de remate. De deberes, obligaciones y esfuerzos no conviene hablar, suena a fascismo. Lo políticamente correcto son los mensajes que enarbolen derechos y más derechos, que la mayoría de las veces se quedan en la letra impresa, pero así nos tienen engañados cual tiernos infantes.
Hace tiempo que empecé a cansarme de la bazofia política que nos domina, pese a ser una persona tremendamente optimista. Hoy, después de muchos días de no tocar el blog, subo estas deslavazadas reflexiones alejadas del tono habitual que lo anima,  porque no estoy  de ánimo para otra cosa. Podría seguir volcando decenas de pensamientos, pero me resulta cansado, no merece la pena y además es contagioso.


1 comentario:

  1. Seguro que se te han quedado varias e interesantes reflexiones en el tintero. La verdad es q el calor favorece cierta " pereza intelectual ". Te sigo.

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